La oración entendida como virtud
La oración y el ayuno son medios todopoderosos ofrecidos por Cristo para purificar no solo a la persona humana, sino también a la sociedad, a los hombres y a la humanidad en general.
La segunda virtud ascética es la virtud divino-humana de la oración y del ayuno. Esta es una virtud que debe convertirse en algo permanente, en un modo de vida de los ortodoxos, llegando a ser alma de sus almas; porque la oración y el ayuno son medios todopoderosos ofrecidos por Cristo para purificar no solo a la persona humana, sino también a la sociedad, a los hombres y a la humanidad en general, de toda impureza.
(Traducido de: Părintele Iustin Popovici, Credința Ortodoxă și viața în Hristos, Traducere: prof. Paul Bălan, Editura Bunavestire, Galaţi, 2003, p. 14)
