Palabras de espiritualidad

La paz que todos deseamos

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Translation and adaptation:

El alma que se ha entregado por completo a la voluntad de Dios soporta con facilidad toda tristeza y toda enfermedad, porque incluso cuando está enferma sigue orando y contempla a Dios.

Todos desean tener paz, pero no saben cómo alcanzarla.

San Paisos el Grande se enojaba con facilidad y le pidió al Señor que lo librara de la ira. Entonces el Señor se le apareció y le dijo:

—Paisos, si no quieres enojarte, no desees nada para ti mismo, no juzgues a nadie y no odies a nadie; entonces dejarás de enojarte.

Así, toda persona que renuncia a su propia voluntad por amor a Dios y en consideración a los demás conserva siempre la paz en su alma. Pero quien insiste en hacer únicamente su propia voluntad nunca encontrará una paz duradera.

El alma que se ha entregado por completo a la voluntad de Dios soporta con facilidad toda tristeza y toda enfermedad, porque incluso cuando está enferma sigue orando y contempla a Dios, diciendo:

—Señor, Tú ves mi enfermedad. Sabes que soy pecador y débil. Ayúdame a soportarlo todo y a agradecer Tu bondad.

Entonces el Señor alivia su sufrimiento, y el alma experimenta la ayuda divina. Permanece ante Dios con alegría y gratitud, sostenida por la certeza de que Él cuida de ella en todo momento.

(Traducido de: Sfântul Siluan Athonitul, Între iadul deznădejdii și iadul smereniei, Editura Deisis, 2001, p. 94)