La práctica de la oración nos ayuda a mantener “en forma” nuestro espíritu

 

El espíritu es tenaz, pero el cuerpo es débil. Cuando estas solo, tu oración es más fuerte. Lo mejor es orar a medianoche, cuando nadie puede impedírtelo.

¿Cómo puede la mente elevarse hasta el trono de Dios? Repite: “¡Perdóname! ¡Perdóname!”. Y Dios sabrá qué darte. ¿Qué pasa si sientes cansancio al orar? Tranquilo, que es algo normal. En el jardín de Getsemaní, el Señor les dijo a Sus discípulos: “¡Velad y orad! ¡No os quedéis dormidos!”. Sin embargo, ellos se durmieron. El espíritu es tenaz, pero el cuerpo es débil. Cuando estas solo, tu oración es más fuerte. Lo mejor es orar a medianoche, cuando nadie puede impedírtelo.

(Traducido de: Anastasie Malamas, Ca aurul în topitoare. Viața mucenicească a unui Iov al zilelor noastre, traducere din limba greacă de Ieroschimonah Ștefan Nuțescu, Editura Evanghelismos, București, 2012, p. 29)