Palabras de espiritualidad

La Santa Confesión y sus efectos en el cuerpo y el alma

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

La sanación del cuerpo siempre viene después de la sanación del alma.

Cuando una persona se enferma, de una u otra forma, busca a un médico. A veces incluso se equivoca en su búsqueda, recurre a quien no debe, con tal de sanar. Cuando el cuerpo está enfermo, ¡cuánto anhela el hombre verse sano! Pero cuando es su alma la que está enferma, ¿por qué no desea sanar con la misma fuerza y determinación?

Sobre todo, cuando la sanación del alma es posible de inmediato, con el Sacramento de la Santa Comunión. Y es que esta, además, trae la otra sanación. La sanación del cuerpo siempre viene después de la sanación del alma.

Por eso, cuando vamos al hospital, primero le contamos todo al médico y luego dejamos que este cumpla con su deber, que haga uso del conocimiento que le ha sido dado —también por Dios— para hacernos sanar.

(Traducido de: Preotul Nicolae Tănase, Să nu-L răstignim iarăşi pe Hristos, Editura Agaton, Făgăraș, 2011, p. 44)