Palabras de espiritualidad

La Santísima Virgen María, la “Theotokos”

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Ella permanece como la Madre de Dios por los siglos de los siglos.

La Madre de Dios es la Theotokos, porque dio a luz a Dios, entregándole un cuerpo tomado de su propio cuerpo. Nunca se ha visto bajo el sol un milagro semejante: que una criatura dé a luz a Dios. ¿Cómo pudo Él caber en ella?, ¿cómo no la consumió Aquel a quien ni los cielos pueden contener?

Dar a luz a Dios y luego pensar siquiera en algún pecado es casi equivalente a un estado de locura. La Madre de Dios llevó a Dios en su vientre durante nueve meses y luego lo sostuvo en sus brazos por un año. ¡Qué Madre tan divina! La Madre de Dios es la Theotokos, al dar a luz a Cristo, Dios y Hombre, permaneciendo también como portadora de Dios, porque Dios la llenó, mediante este nacimiento, de gracia, hasta el límite último de la deificación. Ella permanece como la Madre de Dios por los siglos de los siglos.

(Traducido de: Diaconul Gheorghe Băbuț, Maica Domnului, ocrotitoarea României, Editura Pelerinul Român, Oradea, 1992, p. 4)