Lo importante es abrirnos a Dios
El rocío existe y está listo para venir a la flor; lo importante es que el alma del hombre, como una flor, se abra hacia Dios.
Desde mi experiencia personal, daría el siguiente consejo: cuando te encuentres en el fondo del abismo, no desesperes; y si has llegado a la cima de la montaña, no te marees. Es importante saber que este segundo peligro es mayor que el primero: marearse cuando uno llega arriba. Porque en el fondo del abismo recurres a la oración como a una fuente de fuerza, pero cuando alcanzas la cima, te olvidas de ella. Esto no significa que debamos pedirle a Dios quedarnos en el fondo del abismo; pero, inevitablemente, casi cada uno de nosotros cae una o dos veces, a lo largo de la vida, en una fosa más o menos profunda.
Es importante tener esta arma, que es la oración sencilla, sin artificios, sin pretensiones, sin “santidad” aparente, y que, sin embargo, te santifica con su propia santidad; por medio de ella sientes que ya no estás solo, sientes que te acompaña en el peligro, que te acompaña en la enfermedad, que te tiende una mano. Basta con que seas receptivo.
Hace unos días, un intelectual muy refinado, a quien conocí en Cluj, me preguntaba: “¿Qué puedo extraer de mi experiencia cotidana? Soy un hombre común. ¿Puede mi encuentro con Dios ser permanente?”. Le respondí: “Depende de ti, no de Dios. Él está siempre dispuesto. Lo importante es si tú, como persona, tienes las ‘antenas’ encendidas para Él, o si te vuelves receptivo a Dios”.
Miremos, por ejemplo, una flor del campo: por la mañana, el rocío flota en el aire, y la flor, si se abre, recibe el rocío; pero si no se abre, no lo recibe. El rocío existe y está listo para venir a la flor; lo importante es que el alma del hombre, como una flor, se abra hacia Dios. Si se abre, el encuentro entre Dios y el hombre —por medio de la oración, de la contemplación mística y de la vivencia espiritual profunda— sucede y se vuelve algo único en la vida del ser humano.
(Traducido de: Mitropolitul Bartolomeu Anania, Rugăciunea, izvor de putere în încercările vieții, Editura Doxologia, 2013, pp. 37-38)
