Los pasos a seguir para llegar a la vida eterna
Para la Iglesia Ortodoxa, la contemplación de Dios frente a frente comienza ya en esta vida.
La vida del cristiano ortodoxo es un esfuerzo incesante por llegar a ser un vaso perfecto para la Gracia del Espíritu Santo. Todos nuestros esfuerzos ascéticos —el ayuno, las vigilias y la oración— están orientados a alcanzar una participación cada vez más plena en la misma vida de Dios. La adquisición de las energías del Espíritu Santo es el verdadero propósito de la vida cristiana.
Si pensamos que vivir virtuosamente y obedecer la ley moral constituye el verdadero significado de la vida cristiana, “no nos diferenciamos en nada de las cinco vírgenes insensatas”, dice San Macario. En pocas palabras, la tarea del cristiano es llegar a ser un “vaso de honra”, para convertirse en templo del Espíritu Santo.
Para la Iglesia Ortodoxa, la contemplación de Dios frente a frente comienza ya en esta vida. Tal como Cristo se reveló glorioso ante Sus discípulos en el Monte Tabor, de la misma manera Él resplandece en el corazón de quienes lo aman con todo su ser, revelándoles en su interior un anticipo de la vida futura
(Traducido de: Anthony Stehlin, Taina căsătoriei și contracepția. Problema contracepției din perspectiva tradiției dogmatice creștin-ortodoxe, Editura Doxologia, 2017, pp. 63-65)
