Nacemos con un don precioso de Dios

 

La libertad es un don que Dios le da a cada persona al nacer

Dios respeta nuestra libertad y nos deja que hagamos lo que queremos, porque la libertad es Su don, y Dios no se desdice a sí mismo, no se lleva aquello que ha dado.

Al mismo tiempo, Dios nos ama porque somos Sus hijos. Entonces, cuando utilizamos erradamente nuestra libertad, nos da un golpecito, para que despertemos. Si aún así no reaccionamos, entonces, el Día del Juicio diremos “nosotros lo hemos merecido y pagamos por lo que hemos hecho” (Lucas 23,41).

(Traducido de: Arhimandrit Epifanie Theodoropulos, Toată viața noastră lui Hristos Dumnezeu să o dăm, Editura Predania, București, 2010, p. 223)

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