¡No abandones la oración!
Es importante tener esta arma, que es la oración simple, sin artificios, sin pretensiones, sin santidad aparente, pero que te santifica por su propia santidad
Cuando te encuentres en el fondo del abismo, no desesperes; y si has llegado a la cima de la montaña, no te marees. Tenemos que saber que este segundo peligro es mayor que el primero: aturdirse cuando se llega arriba. Porque en el fondo del abismo recurres a la oración como a una fuente de fuerza; en cambio, cuando alcanzas la cima de la montaña, la olvidas.
Esto no significa que debamos pedir siempre a Dios caer en el abismo, pero, inevitablemente, en una fosa más o menos profunda casi cada uno de nosotros cae una o dos veces a lo largo de la vida. Es importante tener esta arma, que es la oración simple, sin artificios, sin pretensiones, sin santidad aparente, pero que te santifica por su propia santidad; con ella sientes que no estás solo, sientes que te acompaña en la enfermedad, que te tiende una mano. Basta con que seas receptivo.
(Traducido de: Mitropolitul Bartolomeu Anania, Rugăciunea, izvor de putere în încercările vieții, Editura Doxologia, pp. 37-38)
