No nos apartemos del amparo de nuestra Madre
Busquemos continuamente su amparo maternal, con una fe firme en que ninguna de nuestras oraciones, ninguna de nuestras lágrimas, ninguno de nuestros suspiros se perderá sin dejar huella.
Permanezcamos junto a la Santísima Virgen, por medio de nuestras oraciones perseverantes dirigidas a ella. Busquemos continuamente su amparo maternal, con una fe firme en que ninguna de nuestras oraciones, ninguna de nuestras lágrimas, ninguno de nuestros suspiros se perderá sin dejar huella.
Y entonces, ella no solo nos salvará siempre de todo mal a lo largo de nuestra vida, sino que también estará con nosotros en el momento de nuestro paso a la vida eterna, para que se cumplan en nosotros las palabras del Acatisto dedicado al Icono de la Madre de Dios de Bogoliúbskaya: “en la hora de la muerte, muéstrate a nosotros, oh Purísima” (Acatisto al Icono de la Madre de Dios de Bogoliúbskaya, kondakion 13).
Ella ahuyentará de nosotros, después de la muerte, a todos los demonios; nos resguardará de todas los ataques etéreos de las fuerzas del mal; nos presentará como a hijos amados suyos ante el Trono de su Hijo, y le suplicará que conduzca nuestras almas a Sus aposentos celestiales en el Paraíso.
(Traducido de: Sfântul Ierarh Serafim (Sobolev) Făcătorul de minuni din Sofia, Predici, Editura Adormirea Maicii Domnului, București, 2007, pp. 184-185)
