Palabras de espiritualidad

¡No nos olvidemos de ella, nuestra Madre Celestial!

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Dios recibe al hombre y le concede la posibilidad de arrepentirse hasta su último aliento, siempre que vuelva a Él de todo corazón y honre a la Madre de Dios.

Dios recibe al hombre y le concede la posibilidad de arrepentirse hasta su último aliento, siempre que vuelva a Él de todo corazón y honre a la Madre de Dios. Tengamos una profunda devoción hacia ella, porque bienaventurada es la casa y la familia que tienen en su hogar un ícono de la Madre de Dios.

Leamos cada día su acatisto y su Paráclesis. Si la Madre de Dios no estuviera en los Cielos, este mundo se habría perdido hace ya dos mil años. Ella permanece postrada de rodillas, orando a la Santísima Trinidad. Ella es la cuarta persona espiritual en los Cielos.

(Traducido de: Arhimandritul Ilie Cleopa, Ne vorbește Părintele Cleopa 3, ediția a III-a, Editura Mănăstirea Sihăstria, Vânători-Neamț, 2010, pp. 55-56)