Palabras de espiritualidad

Nuestra fe nos une en una sola alabanza, una sola espera en Dios

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Que alguien intente encontrar otra religión que haga al hombre perfecto y verdaderamente feliz.
¡Es una pena que no seamos conscientes de tanta grandeza!

Cuando todos escuchan en el mismo momento y en el mismo lugar el Salterio y todas las demás lecturas, se unen por medio de la escucha con la Gracia de Dios, porque aquello que el lector proclama es oído y compartido por todos. La fuerza de muchos se multiplica, como cuando contemplan algo hermoso y todos lo miran con devoción. Esa mirada suya, que converge sobre la misma belleza, los une.

Así ocurrió, por ejemplo, con la liberación del apóstol Pedro de la prisión: “…la Iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él” (Hechos 12, 5). Esa oración fue la que libró a Pedro de las cadenas de la cárcel.

El amor, la entrega a Dios, el fervor, la unión con Dios y la unión con la Iglesia son el paraíso ya en la tierra. Si adquirimos la Gracia Divina, todo se vuelve ligero y dichoso, todo se transforma en bendición de Dios.

Que alguien intente encontrar otra religión que haga al hombre perfecto y verdaderamente feliz.
¡Es una pena que no seamos conscientes de tanta grandeza!

(Traducido de: Ne vorbeşte părintele Porfirie – Viaţa şi cuvintele, traducere din limba greacă de Ieromonah Evloghie Munteanu, Editura Egumeniţa, 2003, pp. 222-223)