Paciencia y más paciencia
No existe otro camino de salvación sino el de la cruz, el del sufrimiento, la paciencia y el sacrificio.
¿Cómo debemos sobrellevar la enfermedad, la injusticia, las ofensas, la pobreza y toda clase de sufrimientos en esta tierra?
—Ante todo, debemos tener la fe de que el sufrimiento, sea cual sea su naturaleza, nos es dispuesto por Dios, nuestro Padre celestial, para nuestra salvación y no para nuestra condenación eterna. Después, hemos de aceptarlo con paciencia y con gratitud. Y nuestra paciencia debe ir acompañada de la piedad y el dominio de uno mismo (II Pedro 1, 2-7); debe ir acompañada también de alegría (Colosenses 1, 11) y de esperanza.
La paciencia en el sufrimiento crece en nosotros por medio de la oración, de la confesión y de la Santa Comunión; con la lectura de los libros santos; con la meditación en la Pasión de nuestro Señor Jesucristo y en los padecimientos de todos Sus santos; por la visita a quienes soportan sufrimientos mayores que los nuestros y por la contemplación de la bienaventuranza eterna del paraíso. Porque no existe otro camino de salvación sino el de la cruz, el del sufrimiento, la paciencia y el sacrificio, como dice el Señor: “Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas” (Lucas 21, 19). “El que persevere hasta el fin, ese será salvo” (Mateo 24, 13).
(Traducido de: Ne vorbește Părintele Cleopa 4, Ediția a II-a, Ediţie îngrijită de Arhimandrit Ioanichie Bălan, Editura Mănăstirea Sihăstria, Vânători-Neamț, 2004, pp. 119-120)
