Palabras de espiritualidad

Para ser perdonados...

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Todo el misterio, toda la sal de la vida cristiana radica en pedir perdón. En no conocer ni hacer el mal. En no dar cabida en el pensamiento al pecado ni al mal.

Todo el misterio, toda la sal de la vida cristiana radica en pedir perdón. En no conocer ni hacer el mal. En no dar cabida en el pensamiento al pecado ni al mal.

El ebrio, el adúltero, el soberbio pueden llegar a hacerse dignos de la misericordia de Dios. Pero quien no perdona y quien no pide perdón, esmerándose con todas sus fuerzas, no puede reconciliarse con su propia conciencia. Un hombre semejante se ha borrado a sí mismo para siempre de la vida eterna. Y esto, sobre todo, en aquellos momentos. Porque ya no tiene vínculo alguno con Dios. Y ni siquiera cabe hablar de que sea escuchado.

(Traducido de: O viață de jertfă – Mărturisirile Cuviosului stareț Samson Esper, Traducere de Severin Alexandru, Editura Egumenița, Galați, 2010, p. 56)