Palabras de espiritualidad

Perdonar para ser perdonados

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

El pobre hombre, hombre de barro, culpable y cargado con pesada condena, alejado de Dios, y no quiere perdonarle a su semejante una sola palabra, una falta pequeña.

El perdón que Dios concede al hombre es insondable; y viene el pobre hombre, hombre de barro, culpable y cargado con pesada condena, alejado de Dios, y no quiere perdonarle a su semejante una sola palabra, una falta pequeña. ¿Cómo podrá Dios darle, si él no da, si no perdona a su prójimo?

(Traducido de: Părintele Efrem Athonitul, Despre crdinţă şi mântuire, Editura Bunavestire, Galaţi, 2003, p. 20)

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