¿Por qué permanecemos de pie durante la Santa Liturgia?

 

El ortodoxo está frente a su Creador, Señor y Juez; se siente como un acusado, porque sabe que sus faltas son demasiado grandes.

Aún desde los inicios del cristianismo, el ortodoxo permanece de pie durante la Liturgia. De acuerdo a esta costumbre, él es un peregrino, un viajero en el camino de la salvación, por lo que no permite que su cuerpo se deje vencer por la pereza y la comodidad. que le llaman al descanso. El ortodoxo está frente a su Creador, Señor y Juez; se siente como un acusado, porque sabe que sus faltas son demasiado grandes. Pero fue Cristo quien vino a rectificarlo; por eso, el ortodoxo permanece respetuosamente de pie. Junto a Aquel que se levantó de entre los muertos, permanece de pie. A primera vista, su presencia es pasiva durante la Liturgia, pero, por momentos, se arrodilla, algunas veces inclinándose hasta tocar el suelo con su frente. Él cuida del “vergel de su corazón” y desde allí ora, junto a los demás feligreses.

(Traducido de: Tito Colliander, Credinţa şi trăirea ortodoxiei, traducere de Părintele Dan Bădulescu, Editura Scara, Bucureşti, 2002, p. 34)

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