¿Qué es lo que necesita mi corazón?

 

Siempre debemos suplicarle al Señor que caliente y humedezca nuestros corazones, con Su gracia. Y es que necesitamos la gracia de Dios en todo momento de nuestra vida.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Aunque la tierra en la que sembramos sea buena, no dará frutos si no es calentada por el sol y humedecida por la lluvia. Así también, el buen corazón en el que cae la semilla de la palabra divina no podría fructificar si no es calentada por la gracia. Así como la semilla sembrada necesita necesita del sol y de la lluvia para germinar, así también la palabra divina escuchada, para no quedar sin dar fruto, necesita de la gracia de Dios, que le calienta y humedece. Por eso también el justo David dice: “Corro por el camino de tus mandamientos, ahí me ensanchas el corazón.” (Salmo 118, 32). Así pues, siempre debemos suplicarle al Señor que caliente y humedezca nuestros corazones con Su gracia. Y es que necesitamos la gracia de Dios en todo momento de nuestra vida. Sin ella, como niños que apenas pueden andar por sí mismos, caeremos y quedaremos yaciendo en la tierra. “Irán conmigo la dicha y tu favor mientras dura mi vida, mi mansión será la casa del Señora por largos, largos días.” (Salmo 22, 6).
 

(Traducido de: Sfântul Tihon din ZadonskComoară duhovnicească, din lume adunată, Editura Egumenița, Galați, 2008, pp. 91-92)