Que la fe sea el cimiento de nuestra vida
La construcción levantada por los sabios permanecerá por los siglos, mientras que la de los insensatos se desmoronará bajo el soplo de los vientos y caerá en ruina.
Aquellos que edifican su vida sobre la fe en Cristo, como sobre roca firme, son llamados “sabios” en el Evangelio; y aquellos que la levantan sobre arena, “insensatos”. La construcción levantada por los sabios permanecerá por los siglos, mientras que la de los insensatos se desmoronará bajo el soplo de los vientos y caerá en ruina.
En la antigüedad hubo hombres ajenos a Dios que idearon la forma de alzar una torre hasta el cielo. Comenzaron, en efecto, a edificarla con ladrillos; pero el Señor deshizo su obra, porque no tenía por fundamento la roca —la roca de la fe—, sino que estaba asentada sobre la arena movediza de la incredulidad.
Dicho de otro modo, no estaba cimentada sobre la fe en Dios, sino en la fe en el hombre. Tal empresa se derrumbó entonces, y siempre se derrumbará si no es emprendida en el nombre del Dios verdadero y sobre el cimiento de la fe en Él. La arena, en este caso, es símbolo de lo inestable, de la fragilidad y de la debilidad.
(Traducido de: Sfântul Nicolae Velimirovici, Simboluri şi semne, Editura Sophia, Bucureşti, 2009, p. 33)
