Que nada en nuestra vida cotidiana nos separe de Dios
Si se estructuran de este modo, entonces ni las tareas domésticas ni las de afuera —nada— desviará su mente de Dios; al contrario, la mantendrá junto a Él, pues estarán haciendo algo que le agrada a Él.
— Cumplan esto, y desde ahora empiecen a realizar todas estas tareas con la conciencia de que hacerlo así es un mandamiento, y háganlas como si estuvieran cumpliendo el mandamiento de Dios. Cuando se dispongan de este modo, ninguna de las ocupaciones diarias apartará su pensamiento de Dios; al contrario, lo acercará a Él. Todos somos siervos de Dios. A cada uno Él le ha asignado su lugar y su trabajo, y ve cómo cada uno cumple la tarea que le ha sido encomendada. Él está en todas partes. Y también los ve a ustedes. Recuerden esto y hagan cualquier trabajo como si les hubiera sido confiado por Dios, sea cual sea. Realicen del mismo modo las tareas del hogar.
Y cuando alguien llegue de fuera o ustedes salgan de casa, tengan presente: en el primer caso, que Dios les ha enviado a esa persona y observa si la acogen y se comportan con ella según Sus mandatos; y en el segundo, que Dios les ha encomendado una labor fuera de casa y ve si la realizan como Él quiere que la hagan.
Si se estructuran de este modo, entonces ni las tareas domésticas ni las de afuera —nada— desviará su mente de Dios; al contrario, la mantendrá junto a Él, pues estarán haciendo algo que le agrada a Él.
(Traducido de: Sfântul Teofan Zăvorâtul, Sfaturi înţelepte, Editura Egumeniţa, Galaţi, p. 36)
