Palabras de espiritualidad

Que nada en nuestra vida cotidiana nos separe de Dios

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Si se estructuran de este modo, entonces ni las tareas domésticas ni las de afuera —nada— desviará su mente de Dios; al contrario, la mantendrá junto a Él, pues estarán haciendo algo que le agrada a Él.

— Cumplan esto, y desde ahora empiecen a realizar todas estas tareas con la conciencia de que hacerlo así es un mandamiento, y háganlas como si estuvieran cumpliendo el mandamiento de Dios. Cuando se dispongan de este modo, ninguna de las ocupaciones diarias apartará su pensamiento de Dios; al contrario, lo acercará a Él. Todos somos siervos de Dios. A cada uno Él le ha asignado su lugar y su trabajo, y ve cómo cada uno cumple la tarea que le ha sido encomendada. Él está en todas partes. Y también los ve a ustedes. Recuerden esto y hagan cualquier trabajo como si les hubiera sido confiado por Dios, sea cual sea. Realicen del mismo modo las tareas del hogar.

Y cuando alguien llegue de fuera o ustedes salgan de casa, tengan presente: en el primer caso, que Dios les ha enviado a esa persona y observa si la acogen y se comportan con ella según Sus mandatos; y en el segundo, que Dios les ha encomendado una labor fuera de casa y ve si la realizan como Él quiere que la hagan.

Si se estructuran de este modo, entonces ni las tareas domésticas ni las de afuera —nada— desviará su mente de Dios; al contrario, la mantendrá junto a Él, pues estarán haciendo algo que le agrada a Él.

(Traducido de: Sfântul Teofan Zăvorâtul, Sfaturi înţelepte, Editura Egumeniţa, Galaţi, p. 36)