Palabras de espiritualidad

Que se haga la voluntad del Señor, no la nuestra

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

«Señor, Tú que todo lo sabes, ayúdanos a que la oración que elevamos ante Ti se cumpla según Tu santa voluntad. Señor, hágase Tu voluntad en nuestra vida».

Sucede a veces que Dios no cumple de inmediato nuestras oraciones, como ya hemos dicho. Santa Mónica, la madre del beato Agustín, oró durante dieciocho años para que su hijo volviera a la fe. Su perseverancia en la oración fue agradable a Dios. Y Él la escuchó de verdad, haciendo volver a su hijo al camino de la salvación, pero no de cualquier modo, sino ataviado con toda la hermosura de la vida cristiana, formada por la Gracia Divina.

Puesto que no sabemos si todas nuestras peticiones realmente nos serán de provecho, conviene siempre concluir nuestra oración con estas palabras: «Señor, Tú que todo lo sabes, ayúdanos a que la oración que elevamos ante Ti se cumpla según Tu santa voluntad. Señor, hágase Tu voluntad en nuestra vida».

(Traducido de: Arhimandritul Sofian Boghiu, Smerenia și dragostea – însușirile trăirii ortodoxe, Ediția a II-a revizuită si adăugită, Editura Fundația Tradiția Românească, București, 2002, p. 102)


 

Leer otros artículos sobre el tema: