¿A quién quiero agradar? ¿A los ángeles o a los demonios?

 

Si los santos ángeles se llenan de alegría viéndote alcanzar la salvación, los espíritus inmundos se regocijan cuando consiguen llevarte a la perdición.

¿Has oído que hay mucho más regocijo entre los moradores del cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos? Esta promesa de Cristo es verídica, y nos explica límpidamente la misericordia divina, misma que nuestro Señor siente hacia la humanidad.

Entonces, hermano, esmérate para que, cumpliendo con los mandamientos del Señor, puedas llenar de júbilo a los ángeles. Y, dicho de otra manera, rechaza complacer con tus vilezas a las legiones de demonios que tanto desprecian a los hombres.

Si los santos ángeles se llenan de alegría viéndote alcanzar la salvación, los espíritus inmundos se regocijan cuando consiguen llevarte a la perdición.

(Traducido de: Sfântul Maxim GreculViața și cuvinte de folos, Editura Bunavestire, Galați, 2002, p. 37)