Ser felices es tener a Dios
Me he vaciado a mí mismo por amor a Cristo. No tengo nada, salvo a mi Señor y la alegría. La pobreza es maravillosa, porque trae libertad.
El padre Habacuc el Lavriota decía:
—La alegría nace de la relación y de la unión de la persona con Dios. La humanidad fue creada para ser feliz, no para vivir en la tristeza. Si uno se alegra de las cosas malas, sin duda pagará por ese placer que tuvo. Pero la alegría que viene de Dios no exige ninguna recompensa.
Por ejemplo, yo, que no tengo nada en este mundo, no puedo pagar por la felicidad que poseo. No soy el único que afirma esta verdad. Mis hermanos monjes, que no tienen nada más que a Dios, viven llenos de alegría. Me he vaciado a mí mismo por amor a Cristo. No tengo nada, salvo a mi Señor y la alegría. La pobreza es maravillosa, porque trae libertad.
El ser humano necesita vaciarse a sí mismo para hacer espacio a Cristo en su corazón. Cuando Dios está conmigo, tengo también la felicidad. En cada cueva habitada por algún asceta encontrarás alegría espiritual.
(Traducido de: Arhimandritul Ioannikios, Patericul atonit, traducere de Anca Dobrin și Maria Ciobanu, Editura Bunavestire, Bacău, 2000, p. 133)
