Palabras de espiritualidad

Si oras por ti, ora también por tu hermano

  • Foto: Silviu Cluci

    Foto: Silviu Cluci

Es muy importante, es una muestra de gran generosidad, aprender a orar por el otro.

Es muy importante orar por uno mismo, pero aún más importante es orar por los demás. Tan importante es, que en griego hay dos palabras distintas para la oración común: la oración por uno mismo y la oración por el otro. Recordemos también que hay un ícono llamado “El Justo Juez”, que tiene a un lado y al otro, respectivamente, a la Madre de Dios y a San Juan el Bautista, y que se llama Deisis. Deisis es precisamente el nombre que recibe la Madre de Dios en esta actitud de intercesora, porque, en el Juicio Final, orará por nosotros ante su Hijo. Por eso, orar por el prójimo es más que recomendable.

Recordemos algunos ejemplos del Evangelio, como el caso del paralítico que fue llevado en camilla por cuatro de sus amigos a la casa donde estaba Jesús. Como no podían acercarse a Él a causa de la multitud que rodeaba la casa, se subieron al techo y, por una abertura —que existía en toda casa romana o israelita— lo bajaron con cuerdas (como actualmente bajamos al difunto dentro de la tumba), poniéndolo frente a Jesús. Y el Señor, al ver la fe de aquellos hombres, obró el milagro. ¡Solamente con la fe de esos cuatro amigos! En el Evangelio no se menciona que el milagro haya sido obrado gracias a la fe del paralítico. Ni siquiera sabemos si este le pidió algo al Señor. Y Jesús tampoco le preguntó nada. No se trata de que el paralítico fuera un incrédulo, sino que se nos resalta la fe de los cuatro hombres que lo llevaron ante el Señor. Su oración fue eficaz, fructífera. Luego, es muy importante, es una muestra de gran generosidad, aprender a orar por el otro.

(Traducido de: Mitropolitul Bartolomeu AnaniaRugăciunea, izvor de putere în încercările vieții, Editura Doxologia, 2013, pp. 54-55)