Sigamos la senda de los santos
Las oraciones de los santos tienen una fuerza inmensa cuando nos arrepentimos y nos esforzamos por ser mejores.
Envidiemos la virtud de los santos, su bondad sin malicia, su paciencia inquebrantable y su sabiduría. Las vidas de los santos nos enseñan cómo debemos comportarnos y despiertan en nosotros el fervor espiritual. Fueron hombres que no brillaron tanto por los milagros que realizaron como por la vida que llevaron.
Su vida resplandece ante todos, atrayendo la Gracia del Espíritu Santo. Si no estamos atentos, muchas veces los milagros pueden hacernos daño. Las oraciones de los santos tienen una fuerza inmensa cuando nos arrepentimos y nos esforzamos por ser mejores.
(Traducido de: Sfântul Ioan Gură de Aur, Problemele vieții, Editura Egumenița, Galați, 2007, p. 355)
