Sobre la idea del sufrimiento
Lo contrario del pecado no es la virtud; lo contrario del pecado es la libertad.
— Todo lo podemos descubrir, todo lo podemos conocer, todo lo podemos aprender. Solo el sufrimiento no. Creemos que sabemos qué es el sufrimiento, que ya no puede sorprendernos, que hemos llegado hasta el límite. Pero ¡qué va! El sufrimiento es eternamente nuevo, infinitamente proteico, siempre fresco. (...)
— El pensamiento más extraordinario que he leído jamás, fuera de los textos evangélicos, es el de Kierkegaard: lo contrario del pecado no es la virtud; lo contrario del pecado es la libertad.
— A C. G. Jung, en Ceilán, un sacerdote le dice: “No, a Buda no puedes rezarle. No puedes suplicarle. Buda ya no está. Está en el Nirvana”. Esa es la gran diferencia. Cristo, que oró siempre, espera también siempre nuestra oración. Tiene Sus ojos y Sus oídos puestos en nosotros, siempre a la puerta. Cristo, igual que el Padre, obra sin cesar (Juan 5, 17), y en cada Liturgia se ofrece en sacrificio. Él no está en el Nirvana, en el descanso, en el reposo, en la desconexión. Está siempre en la labor, ayudándonos, trabajando con nosotros.
(Traducido de: Nicolae Steinhardt, Jurnalul fericirii, Editura Mănăstirii Rohia, Rohia, 2005, p. 175)
