Una forma eficaz de prevenir el pecado

 

San Basilio el Grande decía que “el mejor consejero en esta vida es el recuerdo de la muerte”, y San Juan Damasceno se expresaba así: “¡Oh, muerte, muerte, sería mejor que te llamáramos vida!”.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

La palabra “muerte” fue la primera advertencia de Dios al hombre cuando este aún se hallaba en el Paraíso, y el arma más fuerte contra el pecado. San Basilio el Grande decía que “el mejor consejero en esta vida es el recuerdo de la muerte”, y San Juan Damasceno se expresaba así: “¡Oh, muerte, muerte, sería mejor que te llamáramos vida!”. Y tenía toda la razón del mundo. Porque, también el sabio Salomón, si hubiera tenido a la muerte como consejera, no habría caído en el desenfreno con las mujeres. Pero, ya que no se acordó de que también él habría de morir, cayó en falta, con todo y la extraordinaria sabiduría que Dios le había concedido.

(Traducido de: Arhimandritul Cleopa Ilie, Arhimandritul Ioanichie Bălan, Lumina și faptele credinței, Editura Mitropoliei Moldovei și Bucovinei, p. 146)