Vengo a Ti, Señor, para que cambies mi vida
La verdadera transformación la obra la Gracia Divina. Para que esto suceda, la persona debe entregarse con todo el corazón y con toda el alma (Marcos 12, 30) a Cristo.
Cuando el mal nos intente anegar, volvámonos pronto al bien. Transformemos todo mal en bien. Ese cambio es posible solamente con la ayuda de la Gracia. El agua, por ejemplo, se convirtió en vino, en las bodas de Caná de Galilea. ¡Qué transformación! Eso es algo que supera las leyes de la naturaleza. Claro, se puede fabricar productos como vino o mantequilla a partir de elementos químicos, y que sean idénticos a los naturales. Pero nunca serán como los verdaderos. La verdadera transformación la obra la Gracia Divina. Para que esto suceda, la persona debe entregarse con todo el corazón y con toda el alma (Marcos 12, 30) a Cristo.
Recordemos al primer mártir, San Esteban. Vivía gobernado por Dios y, mientras era perseguido y apedreado, oraba por quienes lo atacaban: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado” (Hechos 7, 60). ¿Por qué actuó así? Simplemente porque no podía hacer otra cosa. Era un siervo del bien. ¿Acaso es una cosa fácil de asumir que te quieran matar a pedradas? ¡Imagina tu reacción si te quisieran arrojar una sola piedra! Y si lograran hacerlo, ¿cómo reaccionarías? Seguramente, empezarías a gritar: “¡Ah! ¡Malvado!”. ¿Qué demuestra esto? Que estamos bajo el dominio de un espíritu impuro. Entonces, ¿dónde podría entrar Cristo, si ya no hay lugar para Él en nuestro interior?, ¿En dónde podría venir a morar? Si en nosotros todo está ocupado por la maldad...
Pero en cuanto penetramos en la vida espiritual, en cuanto entramos en Cristo, todo cambia. Incluso si alguien fue un ladrón, inmediatamente deja de robar; y si fue un asesino, un hombre sediento de sangre, rencoroso, malvado… todo eso se detiene. El pecado cesa y Cristo vive. Así lo decía también el apóstol Pablo: Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí.
(Traducido de: Ne vorbește părintele Porfirie – Viața și cuvintele, traducere din limba greacă de Ieromonah Evloghie Munteanu, Editura Egumenița, 2003, pp. 241-242)
