“Ya pasé por tu casa”

 

De repente oyó tres golpes en la ventana del salón en donde estaba. Levantó la mirada, pero no logró ver a nadie. Volviéndose hacia el libro que tenía en sus manos, se preguntó si talvez habría sido el mismo San Efrén.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Eleni Ghianaki, originaria de Chipre, vivía desde hacía mucho en Londres. Tenía diez años sufriendo de un problema del corazón. Además, su hijo padecía de tromboflebitis. Debido a sus problemas de salud, un día tuvo que ser internada en el hospital. Allí, sentada en un sillón, muy afligida, leía un libro sobre los milagros de San Efrén, esperando la decisión de los médicos.

De repente, oyó tres golpes en la ventana del salón en donde estaba. Levantó la mirada, pero no logró ver a nadie. Volviéndose hacia el libro que tenía en sus manos, se preguntó si talvez habría sido el mismo San Efrén. Sintió entonces un aroma agradable, que pronto llenó todo el salón. Emocionada, empezó a orar y a pedirle al santo que la sanara, lo mismo que a su hijo. Como respuesta a sus oraciones, pudo escuchar claramente una voz junto a ella que le dijo “Ya pasé por tu casa. Tu hijo duerme tranquilamente en el sofá. ¡No te preocupes, se va a sanar!”.

(Traducido de: Noi minuni ale Sfântului Efrem. Minuni cu copii născuţi şi nenăscuţi, Editura Egumenița, 2009, pp. 131-132)

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