Parole spirituali

Sobre la sabiduría de Dios

  • Foto: Adrian Sarbu

    Foto: Adrian Sarbu

El hombre toma conciencia de su propia impotencia y acude a Él para pedirle ayuda.

Ningún bien se realiza sin la ayuda de Dios, ni ningún mal sin Su permiso. Él creó todas las cosas y Él mismo las gobierna. Dios, ciertamente, no es la fuente del mal, sino del bien. Sin embargo, permite que hagamos el mal porque respeta nuestra libertad.

A veces, según Su sapientísimo juicio, impide que se cometa el mal; otras veces, ayuda a realizar el bien, y otras, incluso impide que este bien se lleve a cabo, para que, en ambas situaciones —tanto en el bien como en el mal—, se ponga a prueba la libre voluntad del hombre y se manifiesten la firmeza y el poder de la Santísima Trinidad. De este modo, el hombre toma conciencia de su propia impotencia y acude a Él para pedirle ayuda. Así se guarda de confiar en sus propias fuerzas y aprende a humillarse.

(Traducido de: Sfântul Dimitrie de Rostov, Abecedar duhovnicesc, Editura Egumenița, Galați, 2006, p. 43)

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