Al comulgar recibimos plenamente al Señor
No recibimos solamente el Cuerpo y la Sangre, sino el Cuerpo unido al alma y a la divinidad.
Cuando comulgamos con los Santos Misterios, ¿en qué consisten estos: en la esencia de Cristo o en las energías no-creadas?
—Estas cosas han intentado aclararlas unos y otros. Nosotros creemos que comulgamos con Cristo entero. ¿Cómo sucede?, no lo sabemos. Es decir, no comulgamos con una parte de Cristo; no solo comulgamos con Su Cuerpo y Su Sangre. El Cuerpo y la Sangre del Señor son lo que se nos ofrece, pero no se nos ofrecen separados de Él.
Allí donde están el Cuerpo y la Sangre del Señor, allí está también Él. Está el Señor entero: también en extensión, es decir, no recibimos una parte de nuestro Señor Jesucristo, una parte de Su Cuerpo, sino que lo recibimos entero, todo el Cuerpo y toda la Sangre del Señor.
Cada uno de nosotros lo recibe, y así como recibimos a Cristo entero en lo que se refiere a Su Cuerpo y a Su Sangre —recibimos cuanto es necesario recibir; nadie ha dicho jamás que recibe solo una parte del Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo—, del mismo modo recibimos a Cristo entero en lo que Él es. Y esto es algo insondable, algo que supera nuestro entendimiento.
No recibimos solamente el Cuerpo y la Sangre, sino el Cuerpo unido al alma y a la divinidad.
Podríamos responder a esta pregunta diciendo que lo recibimos como el Señor Jesucristo sabe, y no como nosotros sabemos. Para nosotros, lo importante es tener la certeza de que lo recibimos en plenitud.
(Traducido de: Arhimandritul Teofil Părăian, Veniți de luați bucurie, Editura Teognost, Cluj-Napoca, 2001, p. 146)
