Aprende a darte a los demás
Ofrécele una sonrisa de hermano a un pobre, si no tienes una moneda para el pan que le falta. Ese pan se llama el pan de los ángeles, y por eso la sonrisa es la sonrisa de los ángeles.
Ten un corazón bueno; sé una alegría para todos; sé misericordioso. La misericordia es algo mucho más hermoso y más grande que cualquier don o talento que pueda ofrecerte satisfacciones visibles aquí, en esta vida, en lo inmediato. Ofrécele una sonrisa de hermano a un pobre, si no tienes una moneda para el pan que le falta. Ese pan se llama el pan de los ángeles, y por eso la sonrisa es la sonrisa de los ángeles.
La personalidad espiritual significa conocerse a sí mismo: que sepas por qué se representa ante ti, a tu costa, la obra de las amonestaciones o de los elogios. No vendas nada de tu misterio (de ti mismo), ni por reproches ni por elogios. Es mejor no ser nada que ser el héroe de los demás.
Aférrate a tu ángel y ocúpate de lo tuyo. Es mejor hacer descender el cielo a las pequeñas realidades que vives, que sentirte lejano a gran altura.
Si otros se consideran, y con razón, águilas, tú, aunque puedas tener fuerza y alas de águila, conténtate con mostrarte como una pequeña y feliz alondra, que vuela en vertical y canta sin cesar, anunciando y presagiando el amanecer.
No actúes pensando en la recompensa de tu buena obra. La recompensa no se busca; vendrá por sí sola.
(Traducido de: Arhimandritul Arsenie Papacioc, Scrisori către fiii mei duhovnicești, Mănăstirea Dervent, Constanța, 2000, pp. 47-48)
