¡Ardamos de anhelo por Dios!

 

El anhelo y la oración están tan fuertemente relacionados, que uno sin la otra no pueden existir. Donde hay anhelo, hay oración.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

El anhelo y la oración están tan fuertemente relacionados, que uno sin la otra no pueden existir. Donde hay anhelo, hay oración. Donde no hay anhelo, tampoco hay oración. Y, al contrario, si en el corazón arde el deseo de oración, en éste se enciende rápidamente un afán fervoroso. Si al contrario, la oración se apaga, lo hará también el afán de tener una vida espiritual agradable a Dios.

¿Qué sucedería si cada cristiano ortodoxo, cada día, al hacer sus oraciones, encendiera su corazón con la llama de la veladora que tiene frente a los íconos de su casa? Todo brillaría en tan lleno de gracia anhelo, cumpliendo su altísimo deber cristiano, con amor.

(Traducido de: Arhimandrit Serafim Alexiev, Viaţa duhovnicească a creştinului ortodox, traducere din limba bulgară de Valentin-'Petre Lică, Editura Predania, Bucureşti, 2010, p. 20)

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