Cada hijo trae la bendición de Dios para la familia
Una familia con hijos sigue siendo una de las formas de difundir el cristianismo en el mundo.
Los padres cristianos deben estar preparados, a pesar de las dificultades que puedan surgir en el camino, para construir una familia verdaderamente cristiana, recordando que por cada hijo Dios envía ayuda. Ciertamente, esto exige un cierto sacrificio: a veces habrá que renunciar a casa lujosa o a un automóvil, a ropa y viajes costosos. Pero no olvidemos que de todo lo que realmente necesitamos Dios no nos privará.
Una familia con hijos sigue siendo una de las formas de difundir el cristianismo en el mundo. A diferencia de la sociedad del Imperio romano, las comunidades cristianas, ya desde el comienzo de su existencia, declararon el aborto como un gran pecado, un crimen.
La familia cristiana —que incluye la fidelidad absoluta de los esposos y la educación de los hijos en la fe— debe oponerse a los usos de la sociedad; ha de ser una luz que dé calor a sus miembros, fundada sobre la piedra de la fe como una iglesia en el hogar.
El cristianismo salva al hombre del pecado en el Gólgota, pero a cambio exige un gran esfuerzo, porque “El Reino de los Cielos se conquista con denuedo, y los que se esfuerzan lo arrebatan” (Mateo 11, 12; cf. Lucas 16, 16). Las enseñanzas contemporáneas —y es necesario repetirlo una y otra vez hasta que se tome plena conciencia de ello— liberan la conciencia humana del sentido del pecado: en las sociedades tradicionales, la palabra “pecado” no es más que un sonido vacío. Este es el objetivo que pretende alcanzar el príncipe de este mundo, para llevar al hombre a la perdición bajo la falsa máscara de la libertad.
(Traducido de: Pr. Prof. Gleb Kaleda, Biserica din casă, Editura Sophia, București, 2006, pp. 240-241)
