¿Cómo actúa el amor del cristiano?

 

El amor no pide grandes logros ni portentosos planes, porque es capaz de hacer el bien con un consejo, con una mirada, con una pequeña oración…

¿Cómo puedo demostrarle a mi semejante que lo amo? Porque sucede que algunas veces clama pidiendo auxilio, y otras sufre en silencio. Si conozco las necesidades del otro ¿es bueno tenderle la mano, o es mejor esperar?

—No hay nadie en este mundo que no necesite de tu ayuda. Observa primero el sufrimiento que cada quien lleva en su corazón. ¿Cómo ayudar a cada uno? No hay un libro que te enseñe cómo hacerlo. Eso sí, hazlo siempre con delicadeza y lleno de humildad. El orgullo envenena los frutos del amor. A veces es bueno que el amor obre, y otras es mejor que espere hasta que el corazón lo llame.

El amor siempre está atento al otro, listo para acudir en su auxilio. Y la oración lo ilumina, diciéndole cuándo y cómo actuar. Y es también el amor aquello que nos hace prodigiosamente capaces de ver el misterio de nuestro hermano. Para esto tenemos el ejemplo de un sinfín de santos.

Aun estando lejos de ellos, San Serafín de Sarov recibía noticias de sus seres queridos, por medio de la oración. De la misma forma, San Simeón, “el necio por Cristo”, supo con su espíritu que había muerto quien había sido su esposa mucho tiempo atrás. El amor no pide grandes logros ni portentosos planes, porque es capaz de hacer el bien con un consejo, con una mirada, con una pequeña oración…

(Traducido de: Jean-Claude Larchet, Ține candela inimii aprinsă, Editura Sophia, 2007, p. 152)