Cómo debes comportarte ante Dios
El espíritu de fe, de esperanza y de abandono a la voluntad de Dios: eso es lo que debemos encender en el corazón.
Cuando el trabajo no les permita cumplir plenamente su regla de oración, háganla de manera breve. Pero hay que hacerla sin prisas. Dios está en todas partes.
Por la mañana denle gracias y pídanle Su bendición con sus propias palabras, haciendo algunas postraciones, ¡y con eso basta! Con Dios jamás hay que comportarse de manera descuidada o superficial, sino siempre con gran reverencia. Él no necesita ni nuestras postraciones ni nuestras largas oraciones. ¡Un clamor breve y ferviente que brote del corazón, eso es lo que vale! Y eso puede hacerse incluso mientras uno camina.
Por lo tanto, pueden orar sin cesar. Eso es lo que más tiene que importarles, y hacia eso dirigir todo lo que hacen.
A San Epifanio le preguntaron: “¿Cómo debemos repartir nuestro tiempo?”. “¿El tiempo? Para la oración no existe un tiempo aparte: debe hacerse siempre, a toda hora y en cada instante”.
También le preguntaron a San Basilio el Grande: “¿Qué significa orar sin cesar?”. Y él respondió: “Guarda en tu corazón el estado de oración, y orarás sin cesar. Trabaja con las manos, pero eleva la mente hacia Dios”.
Los apóstoles recorrieron todo el mundo, bregando incansablemente. ¡Y, sin embargo, al mismo tiempo oraban sin cesar! Y este mandamiento también lo dejaron escrito.
El espíritu de fe, de esperanza y de abandono a la voluntad de Dios: eso es lo que debemos encender en el corazón.
(Traducido de: Sfântul Teofan Zăvorâtul, Rugăciunea, Editura Egumenița, pp. 38-39)
