¡¿Cómo dejar de confiar en la Madre del Señor?!
Ella trae la paz al mundo y se arrodilla ante Dios por los pecadores, para que Él los espere un poco más, hasta que, luego de reconocer sus faltas, vuelvan al arrepentimiento y a la santidad.
La Madre de Dios habita ahora en los Cielos, junto a la Santísima Trinidad, tal como fue vista por algunos santos que la buscaron en la oración, y ella se les mostró estando en los Cielos. Nuestro Señor Jesucristo realizó el mayor de los milagros: crear a Su propia Madre y luego nacer de ella. Y a esa misma Madre, su Hijo la eleva a los Cielos y la coloca junto a Sí en la gloria.
Ella es la Reina del Cielo y de la tierra; a ella obedecen todos los habitantes de la tierra y todos los ángeles de los Cielos. Ella trae la paz al mundo y se arrodilla ante Dios por los pecadores, para que Él los espere un poco más, hasta que, luego de reconocer sus faltas, vuelvan al arrepentimiento y a la santidad. Es ella quien, bajo su manto, protege a nuestra Iglesia y la protegerá hasta el fin de los siglos. Amén.
(Traducido de: Diaconul Gheorghe Băbuț, Maica Domnului, ocrotitoarea României, Editura Pelerinul Român, Oradea, 1992, p. 48)
