Palabras de espiritualidad

¿Cómo distinguir la acción de la Gracia de nuestro propio deseo de hacer el bien?

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

En cuanto a nosotros, debemos mirarnos a nosotros mismos y clamar al Señor con dolor de corazón: “¡Oh, Señor, sálvame! ¡Señor, ven pronto en mi ayuda!”.

Ni siquiera debemos intentar hacer esa distinción. La verdadera vida cristiana se ordena por la acción conjunta de la Gracia y de nuestra propia voluntad y libertad. Así, la Gracia, sin la libre decisión de nuestra voluntad, no obrará nada en nosotros; pero tampoco nuestra propia voluntad, si no es fortalecida por la Gracia, podrá alcanzar nada.

Ambas concurren en una misma obra: la edificación de la vida cristiana. Distinguir qué corresponde a la Gracia y qué a nuestra propia voluntad en cada una de nuestras acciones es algo difícil, y ni siquiera es necesario. Sepan que la Gracia nunca fuerza la libre manifestación de la voluntad, pero tampoco la deja sola, sin su ayuda, cuando esta es digna de recibirla, la necesita y la pide.

¡El Señor está cerca! ¡Oremos! Existe una vida sin Gracia que puede parecerse a la vida de la Gracia. La diferencia entre ambas reside en la disposición interior del corazón y en la firmeza moral. Solo la mirada de Dios puede discernir dónde está una y dónde está la otra. En cuanto a nosotros, debemos mirarnos a nosotros mismos y clamar al Señor con dolor de corazón: “¡Oh, Señor, sálvame! ¡Señor, ven pronto en mi ayuda!”. Y en cuanto a la simple curiosidad, es mejor rechazarla.

(Traducido de: Sfântul Teofan ZăvorâtulÎnvățături și scrisori despre viața creștină, Editura Sophia, București, 2012, p. 115)


 

Leer otros artículos sobre el tema: