Cómo entender el sentido de la Divina Liturgia
No hay nada más santo, más sublime, más majestuoso, más solemne y más vivificante que la Divina Liturgia.
La Divina Liturgia es, con toda justicia, un servicio celestial celebrado aquí en la tierra, durante el cual Dios mismo participa de ella y se hace presente entre los hombres de un modo único, íntimo y cercano. Él mismo es el Sacerdote invisible, Aquel que ofrece y se ofrece a Sí mismo como ofrenda.
No hay nada más santo, más sublime, más majestuoso, más solemne y más vivificante que la Divina Liturgia. En esos momentos sagrados, la Iglesia se convierte en el Cielo en la tierra; los ministros consagrados representan al mismo Cristo, así como a los ángeles, querubines, serafines y apóstoles. La Liturgia perpetúa el triunfo del amor de Dios por el género humano; es la intercesión más poderosa por la salvación del mundo entero y de cada uno de sus miembros.
Las Bodas del Cordero son las bodas del Hijo del Rey, en las que la esposa del Hijo de Dios es cada alma fiel conducida por el Espíritu Santo. Tenemos que prepararnos muy seriamente para participar en la Divina Liturgia, siempre con el alma limpia y elevándola por encima de todo lo terrenal, para no contarnos entre aquellos que, por no llevar el vestido de bodas, sino una vestidura manchada por el pecado, fueron atados de pies y manos y arrojados fuera de la sala del banquete, a las tinieblas exteriores...
(Traducido de: Sfântul de Ioan Kronstadt, Viaţa mea în Hristos, Editura Sophia, Bucureşti, 2005, p. 351)
