Palabras de espiritualidad

Cuando algo nos dice que dentro tenemos algo que va mal

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Si no escuchas la voz del dolor y te limitas a ingerir calmantes o remedios que solo tratan los síntomas, la sanación quedará bloqueada y la enfermedad seguirá obrando en lo oculto de tu naturaleza.

Un modo maravilloso de liberarse del estrés del enemigo es la práctica del silencio. Primero, busquemos la quietud exterior: apaguemos la radio, el televisor, dejemos de ponernos los auriculares en los oídos… Huyamos de la televisión y del internet como fuentes de imágenes que despiertan pasiones y nos sugieren necesidades que, en realidad, son falsas.

Necesitamos callar, necesitamos escuchar el silencio que reside en nosotros. Necesitamos escuchar también todo lo que sentimos. Podemos sanar si escuchamos nuestro dolor. El dolor es una señal de que en algún lugar dentro de nosotros algo no está sano. Escuchar el dolor es como llamar a la ambulancia. Es decir, tú —tu propia atención— es la salvación. Tú, al recibir esa información que brota desde lo profundo de tu ser a través del dolor, decidirás, en otro ámbito interior, activar y proteger los procesos naturales de sanación.

Si no escuchas la voz del dolor y te limitas a ingerir calmantes o remedios que solo tratan los síntomas, la sanación quedará bloqueada y la enfermedad seguirá obrando en lo oculto de tu naturaleza.

(Traducido de: Monahia Siluana Vlad, Doamne, unde-i rana?, Editura Doxologia, Iași, 2017, pp. 182-184)

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