Palabras de espiritualidad

Cuando Cristo venga a tu corazón...

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Cuando Jesús quede firmemente arraigado en tu corazón, ya no desearás ni Roma ni Jerusalén, porque el mismo Rey, junto con Su Madre digna de toda alabanza y con todos los ángeles y los santos, vendrá a ti y habitará en tu interior.

Más que todas las crucecitas, más que todos los cuadros religiosos y aun que sus originales, procura grabar en tu corazón joven y limpio el dulcísimo Nombre, la oración portadora de luz: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador”.

Cuando Jesús quede firmemente arraigado en tu corazón, ya no desearás ni Roma ni Jerusalén, porque el mismo Rey, junto con Su Madre digna de toda alabanza y con todos los ángeles y los santos, vendrá a ti y habitará en tu interior.

Esfuérzate con todas tus fuerzas por conservar la “Oración de Jesús”. Ella es toda nuestra vida, toda nuestra hermosura, todo nuestro consuelo. Sabemos bien que al principio resulta difícil; todos lo hemos experimentado. Pero después llega a ser un tesoro inestimable, fuente de alegría perfecta y de un amor que lo llena todo.

(Traducido de: Starețul Anatolie de la Optina, Editura Doxologia, Iași, 2012, p. 107)