Cuando empezamos a sentir el Evangelio con nuestra alma...
Hasta entonces, cuando oía al sacerdote decir: “Lectura del Santo Evangelio según Marcos; estemos atentos”, doblaba las rodillas y, junto con ellas, también la mente.
El Santo Evangelio, para nosotros, los cristianos ortodoxos, es ocasión de encuentro con el Señor Cristo; es Cristo en medio de nosotros. El Santo Evangelio es considerado como un ícono que habla. El Nuevo Testamento es la palabra de Dios dirigida al hombre. El Evangelio pone ante nosotros una esperanza más allá de toda esperanza.
Cuando entré a estudiar Teología en la facultad, descubrí que se discutían tantas cosas en torno a los Evangelios… ¡y me dio temor! Hasta entonces, cuando oía al sacerdote decir: “Lectura del Santo Evangelio según Marcos; estemos atentos”, doblaba las rodillas y, junto con ellas, también la mente.
Después seguí doblando las rodillas, pero ya no inclinaba la mente con la misma firmeza, porque me decía: “Bueno… ¿y si tienen razón los que dicen otra cosa?”. En fin.
La última palabra la tiene la Iglesia, en el sentido de que nosotros recibimos lo que la Iglesia nos entrega, no lo que nos dan quienes recortan y desfiguran el texto de la Escritura.
Los creyentes firmes en la fe deberían encontrar cada día un tiempo para leer la Sagrada Escritura. Yo recomiendo especialmente el Nuevo Testamento. A todos les aconsejo leer cada día dos capítulos del Nuevo Testamento.
(Traducido de: Arhimandritul Teofil Părăian, Veniți de luați bucurie, Editura Teognost, Cluj-Napoca, 2001, p. 148)
