Cuesta arriba, el camino seguro hacia la salvación
La vida en Dios exige tanto más esfuerzo y ascesis cuanto más elevado es este tesoro divino en comparación con la actividad del cuerpo.
Ningún bien verdadero se alcanza sin esfuerzo, sino que se conquista con sudor, con lágrimas y mediante el esfuerzo ascético.
Las virtudes del esfuerzo ascético (o virtudes ascéticas), como el ayuno, las vigilias, la oración y las demás, son difíciles y dolorosas hasta que nos habituamos a ellas, pero muy a menudo siguen siéndolo incluso después. Sin embargo, no se nos manda detenernos en ellas; son tan solo medios para alcanzar un estado de rectitud moral y de buen orden interior.
Para arraigar este estado en nosotros se necesita todavía más esfuerzo, pero este tampoco es más que un medio para llegar a una vida vivida en Dios. La vida en Dios exige tanto más esfuerzo y ascesis cuanto más elevado es este tesoro divino en comparación con la actividad del cuerpo.
(Traducido de: Sfântul Teofan Zăvorâtul, Viaţa lăuntrică, Editura Sophia, București, 2000, pp. 87-88)
