Darle su importancia al Sacramento de la Confesión

 

En verdad, no hay nadie digno de comulgar con el Cuerpo y la Sangre del Señor, porque ahí está Dios, pero esto no implica que no debamos esforzarnos en mantenernos cerca de aquello que nos permiten los santos cánones de la Iglesia.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

No es bueno descuidar la confesión...

—¡Claro que no! ¡Y que nadie se atreva a acercarse a la Santa Comunión sin haberse confesado! La oración —de absolución— del sacerdote tiene la Gracia del Espíritu Santo de Dios, para que nuestro Buen Padre Celestial puede perdonarte las faltas que has cometido. Confiesas tus pecados y después puedes acercarte a la Santa Comunión. Porque la Eucaristía es como un fuego que consume, que quema todos los pecados, las iniquidades y los malos pensamientos, pero, si no estás atento a esto, es probable que te arda a ti también.

Por eso es que dice el Santo Apóstol Pablo: “Que el hombre se prepare para acercarse a los Santos Misterios, porque esta es la razón por la cual muchos de ustedes están enfermos y muchos sufren, porque se acercan a los Santos Misterios sin haberse preparado adecuadamente”. En verdad, no hay nadie digno de comulgar con el Cuerpo y la Sangre del Señor, porque ahí está Dios, pero esto no implica que no debamos esforzarnos en mantenernos cerca de aquello que nos permiten los santos cánones de la Iglesia.

(Traducido de: Starețul Dionisie – Duhovnicul de la Sfântul Munte Athos, Editura Prodromos, 2009, pp.178-179)