Palabras de espiritualidad

De cómo Dios valora nuestra forma de enfrentar el sufrimiento

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

La prueba que afrontamos con gratitud y doxología hacia Dios nos es tomada en cuenta como una forma de martirio y nos hace partícipes de las coronas junto con los mártires”.

El sufrimiento es un don enviado por Dios. Por medio del sufrimiento nos hacemos con la eternidad. El sufrimiento significa amar a Dios…

Cuando suframos, digamos: “Te doy gracias, Señor, porque a través de este sufrimiento Tú me pides algo más de mí, algo más fuerte, más santo”. Que el Señor nos conceda amplitud de pensamiento y de mente, para que, en medio del dolor y de la prueba, no nos cansemos de repetir: “¡Te doy gracias, Señor, te doy gracias!”.

Así, asumiendo esa actitud, el sufrimiento y la pesadumbre desaparecen.

¿Puede acaso el hombre espiritual quejarse a causa del sufrimiento? ¡De ningún modo! Antes bien dirá: “¡Gloria a Ti, Dios!”. En esos momentos difíciles el hombre espiritual se edifica a sí mismo. Entonces, quienes se acercan al que sufre reciben provecho espiritual. Sí, en lugar de que ellos consuelen al enfermo, es el propio enfermo quien los consuela…

La prueba que afrontamos con gratitud y doxología hacia Dios nos es tomada en cuenta como una forma de martirio y nos hace partícipes de las coronas junto con los mártires”.

(Traducido de: Părintele Eusebiu Giannakakis, Să coborâm cerul în inimile noastre, Editura Doxologia, Iaşi,2014, p.17)