Palabras de espiritualidad

De cómo el Paráclito nos ayuda a fortalecer nuestro diálogo con Dios

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Por eso es necesario desear al Espíritu Santo, buscarlo, alcanzarlo y tenerlo siempre dentro de nosotros, tal como lo tenían los Santos Apóstoles.

Nadie puede hacer una oración verdaderamente agradable a Dios antes de recibir al Espíritu Santo. Porque si alguien comienza a orar sin tener al Espíritu Santo en su interior, verá que su mente no logra recogerse. Aún más, no sabrá ni quién es él mismo, ni cuáles son sus necesidades, ni qué pedir, ni cómo pedirle a Dios. Casi podría decirse que no sabrá quién es Dios.

En cambio, quien tiene al Espíritu conoce a Dios: reconoce que Él es su Padre, sabe que puede acercarse a Él, sabe cómo orar y qué pedirle. Sus pensamientos, en la oración, son firmes, puros y dirigidos únicamente al Señor. Una persona así puede, por medio de la oración, alcanzarlo todo, incluso mover montañas.

Esto es lo que concede el Espíritu Santo a quienes lo han recibido. ¿Ven entonces que sin la ayuda y la acción del Espíritu Santo es imposible no solo entrar en el Reino de los Cielos, sino incluso dar un solo paso que conduzca hacia él?

Por eso es necesario desear al Espíritu Santo, buscarlo, alcanzarlo y tenerlo siempre dentro de nosotros, tal como lo tenían los Santos Apóstoles.

(Traducido de: Glasul Sfinților Părinți, traducere Preot Victor Mihalache, Editura Egumenița, 2008, pp. 342-343)