Palabras de espiritualidad

De cómo se llega al amor a Dios

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

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Yo creo de todo corazón que Dios es fiel y ofrece a cada hombre tales oportunidades. Lo importante es que el hombre las reconozca y las aproveche. 

Padre, ¿puede la ascesis o el esfuerzo perseverante y riguroso engendrar el amor a Dios?

—Cuando el esfuerzo por ir a la iglesia se une al esfuerzo por orar en casa, cuando a esto se añade el esfuerzo por leer un libro santo, por cumplir un canon, cuando el hombre se esfuerza en varios planos por cumplir diversas labores espirituales, entonces hay grandes posibilidades de que, a cambio de ese esfuerzo, el hombre reciba amor.

Pero no debemos basarnos demasiado en lo que sienta nuestro corazón. Porque nuestro corazón puede engañarnos. Nuestra sensibilidad nos engaña. Tenemos que seguir ciertas reglas, hasta que sintamos amor en el alma. Hasta que sintamos que nos atrae determinada labor espiritual, debemos forzarnos en cumplir las normas que nos ha dejado nuestro Señor Jesucristo.

Sin embargo, de vez en cuando, el hombre siente una nostalgia por el Cielo, una santa añoranza por lo sagrado, por Dios, por el Paraíso. Pues bien, es muy importante que en esos momentos el hombre sepa aprovecharlos, que no los deje pasar tan fácilmente, sino que los haga fructificar.

«Dios es fiel y ofrece a cada hombre tales oportunidades».

Por ejemplo, Zaqueo aprovechó el paso del Señor Jesucristo por Jericó. Zaqueo era un hombre indiferente, un hombre de corazón endurecido y obstinado, deseoso únicamente de obtener riquezas, un hombre avaro; su pensamiento estaba solo en el dinero, en la ganancia. De pronto oyó que el Señor pasaba por su ciudad, y nació en su alma un deseo de salvación. Quiso, a toda costa, ver a Jesús.

Él tuvo una oportunidad y la aprovechó. ¡Y de qué modo la aprovechó! Pues, después de aquel encuentro entre él y Jesús, el Señor le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también él es hijo de Abraham». Yo creo de todo corazón que Dios es fiel y ofrece a cada hombre tales oportunidades. Lo importante es que el hombre las reconozca y las aproveche. Porque muchos tienen estas oportunidades y no las reconocen; y, si no las reconocen, no las aprovechan. Y, por tanto, permanecen en su endurecimiento y obstinación y, por desgracia, nunca llegan al verdadero amor hacia Dios. Pero ¿por qué no las reconocen? ¿No se dan cuenta por descuido o porque están demasiado ocupados con otras cosas de su vida?

Hay varias razones por las que los hombres no reconocen el tiempo de Su visita. O bien están atrapados en muchos pecados y viven como ciegos; o están absorbidos por distintas preocupaciones mundanas y ya no encuentran tiempo para escuchar la voz interior de su ser; o bien el demonio los detiene. Esta ave de rapiña, como la llama el Señor, arrebata la semilla de su corazón, y la tierra del corazón no llega a dar fruto.


 

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