De la invaluable labor del sacerdote confesor
“El fiel que se confiesa recibe de Cristo la fuerza, mientras que el padre espiritual recibe la Gracia, y así logramos comunicarnos unos con otros”.
El padre espiritual debe hacerse partícipe del dolor de aquel que se confiesa con él, porque el pecado es una carga, una carga muy grande, y el fruto de su labor será que quien se ha confesado se levante transformado del Sacramento de la Contrición.
Discernimiento y amor. Si no le mostramos compasión, misericordia y amor, ¿de qué otra manera podremos ganarlo? Él nos confía su ser, su vida; por eso también nosotros debemos hablarle al corazón.
“El fiel que se confiesa recibe de Cristo la fuerza, mientras que el padre espiritual recibe la Gracia, y así logramos comunicarnos unos con otros”.
Por tanto, seamos modelos de paciencia, de mansedumbre, de amor y de candidez, de entrega y de renuncia a nosotros mismos. Que toda nuestra vida, cada día, cada movimiento, pensamiento y manifestación nuestra sea una preparación para el Santo Misterio de la Divina Eucaristía.
(Traducido de: Părintele Eusebiu Giannakakis, Să coborâm cerul în inimile noastre, Editura Doxologia, Iaşi, 2014, p. 10-11)
