De las bendiciones que pueden venir con el sufrimiento
Él sabe cuándo es necesario el dolor, cuándo la pérdida es el único camino hacia la verdadera ganancia y cuándo el sufrimiento es necesario para mantenernos a Sus pies.
San Pablo nos dice que en un momento dado llegó a alegrarse del aguijón que le atormentaba. Pero no fue así al principio. Clamó al Cielo para que le fuera quitado. Sin embargo, cuando su Señor le dijo que debía conservarlo, que lo necesitaba y que, precisamente por medio de él, sería bendecido, ya no se rebeló. Al contrario, enseguida hizo las paces con él, lo aceptó y dejó de quejarse.
Esta es la única actitud recta y sensata ante cualquier cosa desagradable, molesta o dolorosa de la que comprendemos que no podemos librarnos. Dios desea que permanezca en nuestra vida por una razón bien fundada que solo Él conoce. Hemos de alcanzar la victoria sobre ello acogiéndolo en el corazón y recibiéndolo como algo venido de Cristo. Por mucho que nos haga sufrir, si lo aceptamos de este modo, traerá bendición a nuestra vida.
Dios nos envía algunas de Sus mayores bendiciones precisamente a través de nuestros aguijones; sería una pena rechazarlos y privarnos de ellas.
Hay muchas personas tan llenas de sí mismas que en su interior ya no queda lugar para Cristo. ¡Oh, si tan solo llegaran a vaciarse de sí mismas! Él las llenaría de Sí mismo y adquirirían un poder inefable para hacer el bien en el mundo. Podemos confiar plenamente en Él para que enriquezca nuestra vida.
Él sabe cuándo es necesario el dolor, cuándo la pérdida es el único camino hacia la verdadera ganancia y cuándo el sufrimiento es necesario para mantenernos a Sus pies. Nos envía tribulaciones para bendecirnos de un modo que muchas veces no comprendemos; y cada vez que nos rebelamos o rechazamos nuestro aguijón, salimos perdiendo. (Santa Nueva Mártir Zarina Alejandra).
(Traducido de: Cerească Înțelepciune de la cei de Dumnezeu luminați Dascăli despre Cum să biruim deprimarea, ediția a 2-a, traducere de Constantin Făgețan, Editura Sophia, București, 2008, pp. 132-133)
