De los rasgos del verdadero hijo de Dios
Todo esto significa querer ser heredero de Cristo, cumplir los mandamientos de Dios y hacer la voluntad del Padre.
La voluntad de Dios es la que Cristo cumplió y proclamó.
Modestia en la conversación, firmeza en la fe, decoro en las palabras, justicia en las obras, generosidad en la ayuda, autodominio en la conducta; no cometer injusticia y perdonar la cometida por otro; vivir en paz con los hermanos; amar al Señor con todo el corazón, amarlo porque en Él está el Padre, temerle porque es Dios; no anteponer nada a Cristo, pues tampoco Él antepuso nada a nosotros; hacerse siempre digno de Su amor; permanecer con fe y valentía junto a Su cruz… demostrar en la palabra una fe constante, en las pruebas fortaleza de carácter, soportando incluso la muerte si fuese necesario: todo esto significa querer ser heredero de Cristo, cumplir los mandamientos de Dios y hacer la voluntad del Padre.
(Traducido de: Sfântul Ciprian al Cartaginei, Despre rugăciunea domnească, XIV în PSB, vol. 3, p. 472)
