Por medio del amor, nos hacemos Hijos del Altísimo

 

El Señor nos pide que no esperemos nada a cambio del bien que hacemos y nos promete como gran recompensa la felicidad eterna, diciéndonos que seremos hijos del Altísimo.

Del amor puro brota la misericordia, por el amor puro los verdaderos cristianos cumplen estos mandatos de Cristo: prestarle a quienes sé que no podrán devolverme lo prestado y hacer toda clase de obras buenas. El Señor nos pide que no esperemos nada a cambio del bien que hacemos y nos promete, como gran recompensa, la felicidad eterna, diciéndonos que seremos hijos del Altisimo. Ustedes saben lo que decía el Señor Jesucristo sobre el Sobrecogedor Juicio y sobre el hecho que los justos serán justificados sólo por el amor, sólo por las obras del amor. Hijos del Altísimo se llamarán y brillarán como las estrellas en el cielo.

(Traducido de: Sfântul Luca al Crimeei, Predici, Editura Sophia, București, 2010, p. 347)

 

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